Esta semana dio inicio una experiencia que puede potencialmente cambiar para siempre a la ganadería uruguaya, darle mucho más visibilidad y también previsibilidad.
En su primer día de operativa en el mercado de futuros de novillo gordo, la posición de mayo quedó ubicada en US$ 2,96, lo que grosso modo lleva a una equivalencia de US$ 2,85 con el novillo especial de Consignatarios, en tanto para agosto la punta compradora quedo en US$ 3,091 y la vendedora en US$ 3,21. Primeras nociones de lo que pueden ser precios de zafra y poszafra.
Gestionar las empresas teniendo referencias de precios para el novillo gordo –su carne en realidad– tres y seis meses por delante. Y quien quiera asegurar al menos parcialmente precios de compra o de venta, tiene una herramienta.
Esto no es nuevo en el agro uruguayo. Los productores de soja y cebada ya pueden asegurar un precio por el producto antes de cosechar y que el propio grano físico sea comercializado. En buena medida por ello el área de ambos cultivos ha crecido.
Los mercados de futuros permiten realizar coberturas a quienes intervienen directamente en ellos –productores, frigoríficos, feedloteros– y permiten a todos los demás contar con estimaciones de precios que son genuinas porque quienes las hacen están poniendo su dinero en ellas.
Desde el miércoles pasado empezó a cotizar el novillo gordo, o más precisamente contratos de 2.500 kilos de carne de novillo gordo. No hay una contrapartida del novillo físico, es decir que quien participa no asume un compromiso de entrega de mercadería. Se va a cotizar la carne de novillo en cuarta balanza, a mayo y a agosto, a tres y seis meses.
No hay nunca movimiento de ganado sino que se compensan los valores en base al activo subyacente que es el novillo en cuarta balanza. El precio promedio del kilo de carcasa de novillo en cuarta balanza cotiza en la referencia de INAC a US$ 3,046, lo que daría un valor al contrato de US$ 7.615.
Para operar hay que comprar o vender como mínimo un contrato y depositar una garantía, que tendrá un valor aproximado de US$ 700 para compensar eventuales movimientos desfavorables en el precio. Es decir, si yo vendo un contrato a US$ 3 por kilo de carcasa, US$ 7.500 por los 2.500 kilos, voy ganando dinero mientras el precio cae por debajo de esa referencia y ganaré al cierre si efectivamente el índice INAC que promedia todos los novillos de más de 380 kilos queda por debajo de los US$ 3.
Me cubrí de la pérdida que presumiblemente tendré en el físico. En eso consiste la cobertura para el productor ganadero. Una baja en el mercado de futuros, al haber vendido ya a un precio, le da una ganancia –la diferencia entre el precio pactado y el precio de cierre–. Esa diferencia se supone que le compensa el menor precio que el productor obtendrá en el mercado físico.
En la operativa que ha comenzado esta semana quedaron dos posiciones abiertas, una asociable a lo que antes era la zafra de otoño en mayo, la otra tres meses después en agosto. En principio una vez cerrado mayo, con el último dato de precio promedio de INAC el último miércoles de ese mes, se abriría la posición de noviembre.
Para ejemplificar: si soy un invernador o feedlotero y vendo a mayo a US$ 3, cuando llega a mayo el novillo está a US$ 2,80, en ese caso tengo una ganancia financiera de 20 centavos, y eso va en paralelo al físico. Si vendo a US$ 2,80 a mayo y el mercado de futuros me dio esos 20 centavos de diferencia con los que completo los US$ 3 que había planificado. Por supuesto que el riesgo para el que vende a US$ 3 es que el mercado suba y llegue por ejemplo a US$ 3,20. En ese caso venderá en el físico mejor de lo que esperaba, a US$ 3,20, pero deberá pagar US$ 0,20 a su comprador en el mercado de futuros y se mantendrá en los US$ 3 que había planificado. El arbitraje de los futuros compensa la venta en el físico.
En términos prácticos y coloquiales: si estoy vendido y sube, pierdo; si estoy comprado y sube, gano.
Un año atrás el índice INAC con el que se cerrarán los contratos de mayo operó en la última semana en US$ 2,969. Actualmente ese índice se encuentra en US$ 3,046. Hay que tomar en cuenta que ese precio de INAC promedia también a los novillos de feedlot que tienen un precio mucho mayor. De modo que los mejores novillos de pasturas cotizan entre US$ 2,95 a US$ 3. Los mejores novillos en la tabla de precios de la Asociación de Consignatarios de Ganado (ACG) están en US$ 2,96.
A grandes rasgos podría decirse que la cotización que se vaya formando en el mercado de futuros al ser referenciada a INAC estará unos 10 centavos por encima de los novillos reales provenientes de pasturas y unos nueve centavos por encima del mejor precio de ACG.
Los precios que emerjan también mostrarán qué se espera en términos de relaciones de precios entre zafra y poszafra. Una relación que ha sido habitualmente diferencial en aproximadamente 20%, pero que en los últimos años ha caído a 11%.
Fuente: www.blasinayasociados.com